Rabdomiólisis y el ejercicio extremo ¿cuál es su relación?

Rabdomiólisis y el ejercicio extremo ¿cuál es su relación?

El deporte, como hemos repetido a lo largo de todos nuestros artículos, es algo positivo y beneficioso para nuestra salud. Pero como todo, practicar ejercicio en exceso nunca es saludable. Cada persona tiene un límite. Lo que para un deportista puede ser un entrenamiento normal, para otra persona puede llegar a ser un entrenamiento muy exigente. Por lo tanto, tenemos que observar nuestro cuerpo, nuestras posibilidades y no exigirnos algo que no podemos conseguir. Cuando nos esforzamos demasiado y nos ponemos objetivos imposibles para nosotros, podemos padecer Rabdomiólisis.

Rabdomiólisis: ¿Qué es?

La Rabdomiólisis se produce por un esfuerzo extremo. Este esfuerzo hace que se produzcan roturas musculares. Repetimos, cuando hablamos de esfuerzo extremo no concretamos en ningún ejercicio específico, ya que lo que para una persona puede ser un gran esfuerzo para otra no.

Siempre que entrenamos se producen roturas. Las roturas se sanan con una buena alimentación y descanso. Por eso es tan importante el equilibrio entre las tres partes; deporte, alimentación y descanso. Cuando se produce una rotura se libera a la sangre potasio, magnesio y fosfato. También se libera mioglobina (compuesto rico en hierro) que es absorbido por los riñones. Cuando hay demasiada mioglobina los riñones no son capaces de procesarla, lo que puede derivar en un fallo renal y desembocar, más tarde en un fallo multiorgánico.

Rabdomiolisis: Síntomas

Los síntomas son similares a los que padecemos cuando tenemos agujetas. Rigidez, dolores musculares y en las articulaciones, calambres, hinchazón y fatiga. Además de estos síntomas, la Rabdomiólisis también produce fiebre, vómitos y la orina oscura. Cuando tenemos alguno de estos síntomas, sobre todo fiebre, vómitos y la orina oscura, es recomendable ir a un médico para que nos realice las pruebas necesarias y poner remedio cuanto antes.

Rabdomiólisis: Prevención

Evitar todos estos males es sencillo.

  1. Tenemos que conocer perfectamente dónde están nuestros límites deportivos. Cuánto podemos aguantar haciendo ejercicio y qué tipo ejercicio requiere más esfuerzo de nuestra parte.
  2. Es aconsejable realizar un entrenamiento progresivo. Ver cómo evolucionamos para poder ir exigiéndonos cada vez un poco más.
  3. Todos los entrenamientos que realicemos tienen que estar supervisados por un especialista que nos marque pautas.
  4. Además de todo estos, la hidratación antes, durante y después del entrenamiento es fundamental. Gracias a ella nuestro cuerpo podrá mantener una temperatura constante que hará que no alcance un calor extremo, muy perjudicial.

Esperamos que os haya servido de ayuda. La Rabdomiólisis es una patología que muy pocas personas padecen, pero que hay que tener en cuenta a la hora de entrenar duro.

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