Aprendizaje de valores positivos gracias al deporte base

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Aprendizaje de valores positivos gracias al deporte base

Desde Agrupació nos encanta observar el desarrollo de l@s jugadores de los equipos con los que colaboramos. Ver  cómo los chicos y chicas de equipos “minis” van creciendo y desarrollándose es una agradable sensación. Baloncesto, fútbol, voleibol, balonmano…no importa el deporte,lo que importa son las personas que lo practican y las lecturas positivas que día a día, nos muestra esta saludable actividad.

Son muchos los factores que crean el entorno en el que niños y niñas comienzan a realizar deporte. Desde los entrenadores, el lenguaje gestual y verbal que utilizan los padres y las madres para mostrar sus sentimientos en los partidos, la actitud y disposición de l@s pequeñ@s, l@s compañer@s y el comportamiento de los árbitros (aleccionadores o autoritarios). Pueden existir más variables que influyan en su desarrollo, pero estas serían las más determinantes.   

Los entrenadores tienen que tener una máxima en su cabeza antes de entrenar a un equipo de deporte base. El principal objetivo es que los pequeños se diviertan.  Todo lo que aprendan deberá de girar en torno a esa finalidad. En ese punto, es donde aparece el entrenador. No importa la modalidad deportiva, todos deben utilizar los métodos adecuados para inculcar mediante diferentes formas, valores positivos tales como solidaridad, esfuerzo, disciplina, tesón, tolerancia, comprensión, respeto, asertividad, resiliencia… Si no se efectúan los métodos correctos, se podrían enseñar valores negativos como agresividad, egoísmo, egocentrismo, impaciencia, sentimientos de frustración, etc.

El entrenador/a es la figura alrededor de la que orbita el universo de los más pequeños cuando están en un equipo deportivo. Es un referente, un espejo en el que mirarse, el guía que ilumina el camino que aún desconocen, aquel que enseña pequeños retos que lograr y cómo conseguirlos… Saber recompensar y ayudar a potenciar los puntos de mejora es todo un desafío para el entrenador/a. Enseñar sin castigar refuerza conceptos y no provoca enfados ni crispaciones. El entrenador/a es el “padre/madre vinculado al mundo del deporte”. Seguramente,una parte de la personalidad y carácter que vaya desarrollando el niño o la niña, se deberá a su etapa deportiva.

Los padres y las madres de los pequeños tienen que ayudar a crear un clima agradable y distendido, sujetado por pilares básicos como la buena educación, respeto y capacidad de diálogo. Si los padres escenifican tanto las derrotas como las victorias teniendo claros estos pilares fundamentales, los pequeños, que son como “esponjas observadoras”, recogerán estímulos positivos que irán implementando en su día a día. Los padres y madres no pueden dejarse llevar por la impulsividad, vocear, gritar, insultar… Se debe apoyar tanto a los jugadores que lo hacen bien, los que han fallado y sobre todo, tolerar los errores de árbitro como parte del juego.

L@s compañer@s y la actitud del niño la niña pueden variar a lo largo de la etapa deportiva que comprende el deporte base.  Las lesiones, derrotas o periodos de mal juego pueden minar la confianza y generar sentimientos de inferioridad. En momentos donde se aprecia desidia o tristeza, hay que reforzar las virtudes y trabajar positivamente en las áreas de mejora, enseñando que la clasificación no es lo más importante en el deporte base. De manera paralela también se puede practicar otro deporte y valorar en cuál se siente más cómodo y en cuál el pequeño encuentra mayor diversión y potencial de mejora.

En resumen, el deporte base es una etapa en la que, l@s más pequeñ@s pueden aprender y reforzar valores positivos que les acompañarán toda la vida. De todos depende.

 

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