La práctica de ejercicio y la edad

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La práctica de ejercicio y la edad

La edad es una circunstancia clave a la hora de realizar ejercicio. Tener hábitos deportivos mejora nuestra calidad de vida, actuando como factor preventivo de lesiones o dolencias futuras. A continuación, trataremos el tipo de ejercicio o actividades idóneas que pueden realizar los niños y las personas de edad avanzada.

El deporte y los niños

El deporte en edades tempranas ayuda positivamente en el desarrollo infantil, favoreciendo la coordinación y el  fortalecimiento de sus fibras musculares, así como una contrastada mejora de la sociabilidad. Los entrenamientos que impliquen el uso de fuerza en los niños pueden comenzar a partir de los 8-9 años, cuando su sistema nervioso central ha logrado consolidarse de manera óptima. El objetivo de estos ejercicios no es el desarrollo de masa muscular, por eso, es recomendable que realicen actividades progresivas que se adapten fácilmente a cada niño:

  • Artes marciales: judo o kárate
  • Natación
  • Ciclismo
  • Tenis o pádel
  • Fútbol o baloncesto
  • Gimnasia rítmica

 

Ejercicio en edades avanzadas

Entrar en la vejez no está ligado a llevar una vida sedentaria y más pausada. De hecho, se recomienda huir con celeridad de los pensamientos que vayan en esa línea. Las personas mayores necesitan realizar ejercicio físico personalizado. Son muchas las ventajas y beneficios que obtendrán si incorporan ciertos tipos de actividades en una rutina.

  • Mejorarán su masa ósea y su flexibilidad.
  • Estabilizarán el metabolismo.
  • Favorecerán un estado de ánimo positivo.
  • El sueño será más profundo y reparador.

La personalización resulta clave cuando hablamos de ejercicio en edades avanzadas. La prueba de esfuerzo servirá para observar el estado actual de la persona y así valorar qué ejercicios pueden ser llevados a cabo. El seguimiento y análisis de los resultados reforzará la elección de una actividad u otra. También debemos contar con las limitaciones que pudiera haber a nivel articular.

La motivación y la fuerza de voluntad se convertirán en los pilares que sustenten una posible rutina de ejercicios. La mayoría de personas mayores deciden andar varios kilómetros diarios, pero existen otras actividades saludables que pueden realizar como el tai-chi, el yoga  o algún tipo de gimnasia acuática para evitar posibles lesiones por traumatismos.

En resumen, los niños y las personas mayores son dos colectivos que deben incluir en su rutina algún tipo de actividad física. Ambos se encuentran es una franja de edad, donde el ejercicio puede marcar el devenir del bienestar de sus huesos, músculos, sistema nervioso y estado anímico. La concienciación es fundamental a la hora de implementar hábitos saludables en nuestra vida cotidiana.

Anima a las personas de tu alrededor que estén en dichas edades a que practiquen deporte. ¡Seguro que su calidad de vida aumenta!

 

 

 

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