Depilación en los deportistas: ¿eficiencia o moda?

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Depilación en los deportistas: ¿eficiencia o moda?

Cada día es más habitual ver como muchos deportistas deciden depilarse distintas partes de su cuerpo. Lo que empezó siendo un hábito identificado sólo con la práctica profesional de ciertos deportes como el ciclismo o la natación, se ha vuelto una conducta bastante generalizada en todo tipo de disciplinas, también a nivel amateur. Pero ¿hasta qué punto es esta una rutina basada en argumentos reales de eficiencia deportiva o una simple moda inducida por la imagen libre de vello que lucen tantas estrellas en los medios?

Después de recabar información de varios profesionales y consultar algunos estudios y entrevistas publicados al respecto, estas son las conclusiones a las que hemos llegado:

-En primer lugar parece haber un fundamento técnico relacionado con la consecución de mejores marcas en determinados deportes: la reducción del rozamiento. La supresión del vello se traduce en resultados claramente medibles en casos como los mencionados de natación o ciclismo, si bien este efecto es más perceptible en deportistas de un nivel considerable.

-El segundo motivo al que suele recurrirse es la higiene. Y no porque el pelo sea considerado antihigiénico, sino porque ante determinados accidentes, como las caídas con erosiones cutáneas, una piel rasurada es menos propensa a sufrir infecciones. El cabello impregnado de transpiración es un buen hábitat para microorganismos que pueden complicar la cicatrización, aparte de las incomodidades que comporta realizar curas frecuentes en una zona  poblada de vello.

-También parece haber un consenso respecto a la conveniencia de la depilación si el entrenamiento se combina con masajes. Una piel depilada absorbe mejor los aceites y cremas, además de evitar los tirones y la incómoda resistencia que opone el pelo al masajear una zona donde éste prolifere.

-Aunque sea un argumento que hemos dejado intencionadamente para el final de esta lista, al parecer una piel depilada favorece la función termorreguladora de la transpiración. El sudor se reparte más fácilmente por la piel y se evapora con mayor rapidez, lo que se traduce en un proceso de enfriamiento algo más homogéneo y efectivo.

-Por último, la razón que nadie niega pero a la que pocos citan en primer lugar: la estética. El deporte se encuentra hoy muy ligado al lucimiento del cuerpo, y los cánones de belleza nos muestran hoy anatomías en las que el pelo parece ser aceptado sólo por encima de la línea de los hombros. Los pechos velludos o las axilas pobladas, antaño varoniles, son hoy más bien considerados poco atractivos y algo anticuados.

Frente a esta lista de argumentos a favor de la depilación podría escribirse otra de signo contrario. Sin embargo, los motivos para no depilarse no son tanto de índole técnica, sino más bien relacionados con la dependencia del hábito, la aparente incomodidad de los tratamientos más accesibles, o el relativamente elevado coste de otros cuyos efectos son más duraderos. Aunque todavía quedan los que invocan el dicho de “el hombre y el oso…”, por lo general pocos discuten las ventajas objetivas de la depilación, si bien éstas pueden no compensar la incomodidad que comporta mantener una piel siempre perfecta.

Y tú, ¿por qué opción te decides?

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