¿Es perjudicial darnos más de una ducha al día?

Ducha

¿Es perjudicial darnos más de una ducha al día?

A medida que aumenta el calor lo hace también nuestra apetencia por refrescarnos debajo de la ducha. Las altas temperaturas aumentan la sudoración incluso si no estamos practicando ningún deporte, y en lo más duro del verano son muchos los que acaban bajo el chorro del agua varias veces al día. La mayoría lo hacen por razones de higiene y para proyectar una sensación más agradable en los demás, pero no faltan quienes encuentran en la ducha la relajación para conciliar el sueño o para desprenderse del estrés de una jornada de trabajo.

Y en mitad de la calima, cuando el discurrir del agua es el último refugio para tantos cuerpos deshidratados, cada verano resurge la noticia que nos alerta de los peligros de ducharnos con demasiada frecuencia. ¿Advertencia cabal o leyenda urbana?

A continuación un resumen de hechos que os ayudarán a tomar una decisión informada la próxima vez que abráis el grifo con complejo de culpa:

-La piel tiene una capa córnea (células muertas cuyo citoplasma ha sido reemplazado por queratina). Además está recubierta por lo que se denomina ‘manto hidrolipídico’, formado por las secreciones de la dermis (sebo y sudor). Ambos actúan como barreras protectoras frente a bacterias, hongos y otros microorganismos. Capa y manto pueden verse erosionados o hasta destruidos por la excesiva reiteración en nuestros hábitos de higiene. Al contrario de lo que podemos pensar, una piel excesivamente limpia es más vulnerable.

-Sin embargo, hay una serie de pautas que podemos seguir para proteger la piel si el ambiente o el ejercicio hacen necesarias varias duchas al día:

    1. Utilizar un jabón neutro, compuesto por aceites vegetales -que ayudan a regenerar el manto protector de la piel y respetan su Ph- y con bajo contenido en detergentes.
    2. Utilizar una toalla lo más suave posible y, si disponemos de tiempo, secarnos al aire.
    3. Prescindir de esponjas ásperas y enjabonarnos con un masaje suave con nuestras propias manos.
    4. Utilizar agua templada o fresca. Huir del chorro muy caliente que llena de vapor nuestro cuarto de baño.
    5. Enjabonarnos en cada ducha sólo las manos, pies, axilas y genitales. Si nos duchamos varias veces al día, el resto de nuestro cuerpo no necesita ser enjabonado constantemente.

 

-El mal olor del sudor aparece cuando en éste se encuentran ciertas bacterias que lo descomponen. Tan importante como la ducha para mantenerlo a raya y sentirnos cómodos es cambiarnos de ropa y calzado con frecuencia.

-Por último, existen otros factores como la edad o incluso la geografía que también pueden influir en nuestros hábitos de higiene. ¿Sabíais que las aguas más calcáreas, típicas de lugares costeros, resecan más la piel? ¿O que con el avance de la edad se reduce la secreción de sudor?

Así que no tengáis miedo a ducharos cada vez que lleguéis a casa acalorados, incluso si ya os habíais duchado antes. Pero intentad seguir las recomendaciones para que vuestra piel esté protegida de agresiones externas.

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