Un inicio resbaladizo. (Diario del BAM infantil VII)

BAM - Sant Josep

Un inicio resbaladizo. (Diario del BAM infantil VII)

BAM 41- SANT JOSEP 55

¡Vamos, que no ha sido nada! El BAM infantil comenzó resbalando un poco… pero sólo un poco, ¿eh? El equipo de Xavi Paredes estrenó el año con un buen partido frente a un mejor rival, el San José Obrero, pero el esfuerzo no fue suficiente para llevarse la victoria en un partido muy igualado a pesar de los 14 puntos de diferencia final. El BAM resbaló por la derrota y porque la pista del Ático pareció por momentos una pista de hielo. Y, ya sabéis, en baloncesto, cuando tienes el balón y resbalas te pitan pasos. El equipo resbaló también de cara a canasta, a veces porque la selección de tiro fue mala, a veces porque la pelota se negó a entrar.

El equipo debutó en su nuevo grupo de la categoría B1. Perdieron pero no dieron una mala imagen, sólo les faltó algo más de temple y de puntería. Mirando atrás, hay que recordar que este equipo, que fue el mejor de Barcelona de su categoría (A2) el año pasado, perdió los primeros cuatro partidos de la liguilla y, sin embargo, ganaron nueve de los diez siguientes, llegando a disputar las fases.

Alex Blanco y Tomás Vivanco, con ocho puntos cada uno, lideraron la anotación por los azules. Éric Bouzas hizo siete y ayudó en ataque y en defensa. Al equipo, que sufrió la baja por lesión de Miguel Davitashvili, le faltó rodaje, pero se esforzó como es debido. Y ya está.

Dos notas sobre el rival, una positiva y otra que presenta un interrogante. Los visitantes cuajaron un gran partido, tuvieron una selección anotadora muy buena y el dominio del rebote. Un aplauso colectivo y otro particular para Raúl Casado, el pívot del San José, que hizo un partido excelente. ¡Bravo! La duda: -permitan que la planteemos- ¿Se puede considerar deportivo que, cuando un chico tiene el balón, el jugador que le marca le grite al oído de una manera repetida y auditivamente violenta? Dos jugadores visitantes lo hicieron cuando dominaban claramente en el marcador ya al final del partido. ¿Una actitud así sale del propio jugador o está alentada por una agresividad mal entendida del entrenador? Está feo que un banquillo grite al rival cuando ataca, pero… ¿un jugador? Le preguntaremos al técnico visitante en el partido de vuelta.

FV

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